PREGUNTAS FRECUENTES
¿Qué pasó en Venezuela? El 24 de junio de 2026, dos terremotos sacudieron el centro-norte de Venezuela con menos de un minuto de diferencia —uno de magnitud 7,2 seguido de uno de 7,5—, el más fuerte que el país ha registrado en más de un siglo. Cayeron edificios en Caracas y en buena parte de la región central, y se declaró el estado de emergencia. El desastre golpeó a un país que ya atravesaba una de las emergencias humanitarias más largas del hemisferio.
¿A quién ayuda ahora mi donación? Su donación llega a las personas a quienes los terremotos golpearon con más fuerza, canalizada a través de contactos y grupos de confianza que ya trabajan sobre el terreno. Por ahora, la mayor parte va al esfuerzo de rescate —mientras exista la posibilidad de encontrar personas con vida—. Ahora mismo, ese apoyo está llegando a:
Con un grupo de logística que va a La Guaira todos los días a entregar equipos y herramientas para apoyar a los rescatistas, a los equipos médicos móviles y a los equipos de logística. A través de ellos, sus aportes han comprado plantas eléctricas, herramientas de rescate y antenas Starlink, entre otros insumos esenciales.
Para cubrir el transporte de un equipo de rescatistas desde Puerto La Cruz hasta La Guaira, gestionado a través de otro contacto de confianza.
Directamente a la organización que cuida a niños que han quedado sin familia.
Directamente a la organización que atiende las necesidades de los adultos mayores, muchos de ellos hoy solos tras años de migración.
Para apoyar a las familias damnificadas por el desastre que hoy se refugian en el Parque del Este, a través de otro contacto sobre el terreno.
Para comprar equipos para un equipo profesional y especializado de rescate que opera en Venezuela.
Los equipos que ya se compraron siguen en uso: a medida que la búsqueda se agota en una zona, los equipos trasladan las plantas, las herramientas y las antenas a los lugares donde el rescate continúa. Y como las necesidades cambian, ahora estamos comprando antenas portátiles para apoyar a los equipos médicos que se trasladan de sitio en sitio para atender a las víctimas.
En conjunto, estos esfuerzos llegan tanto a las víctimas inmediatas del desastre —los heridos, los atrapados y los desplazados— como a quienes quedaron más vulnerables tras él, entre ellos los niños sin familia y los adultos mayores que hoy están solos.
¿Cómo es la respuesta de emergencia en este momento? En los primeros días tras un desastre, la rapidez con que llega la ayuda decide quién se salva. Estamos apoyando a equipos médicos sobre el terreno que se trasladan a los sitios del desastre para atender a las víctimas donde están —y, igual de importante, financiamos la logística que hace posibles esas misiones: llevar personal, medicinas y equipos a lugares de difícil acceso tras los terremotos—. Las misiones médicas en entornos de bajos recursos son un trabajo que hemos apoyado durante años; en esta emergencia, ayudamos a esos equipos a moverse más rápido y llegar más lejos.
¿Y los adultos mayores? También forman parte de esta respuesta. Una de las organizaciones que financiamos atiende las necesidades de los adultos mayores —muchos hoy solos, con sus hijos y familias entre los millones que dejaron Venezuela en los últimos años—. Por ahora, la mayor parte de nuestra ayuda va al esfuerzo de rescate mientras exista la posibilidad de encontrar personas con vida, pero no perdemos de vista a quienes quedaron más vulnerables tras el desastre.
¿Por qué no nombran a las organizaciones aliadas? No nombramos a nuestros aliados en los materiales públicos de manera deliberada. Proteger la identidad de ciertos aliados, para que puedan seguir sirviendo a sus comunidades, es un compromiso de larga data de nuestra organización —no una decisión nueva motivada por este desastre—. En el contexto operativo actual, esa discreción es la forma en que resguardamos a quienes llevan adelante este trabajo sobre el terreno y a las personas que atienden. Es una decisión consciente y responsable —no una falta de transparencia— y les pedimos a nuestros donantes que confíen en que proteger a nuestros aliados es parte de hacer bien este trabajo.
¿Ya habían trabajado con estos aliados? Sí, con algunos —desde hace más de diez años—. A lo largo de esa década, Saludos Connection ha trabajado junto a varias organizaciones de confianza en Venezuela, a través de misiones médicas, jornadas de ayuda y crisis anteriores, incluidos los meses más duros de la pandemia. Ante estos terremotos, reactivamos el trabajo con los aliados mejor ubicados para responder: tanto los equipos médicos que llegan a los sitios del desastre como quienes se especializan en el cuidado de los adultos mayores. No es una respuesta improvisada: se apoya en relaciones ya puestas a prueba bajo presión.
¿Cómo llega realmente mi donación a las personas en Venezuela? Los fondos se canalizan directamente de Saludos Connection a nuestros aliados de confianza sobre el terreno —los equipos médicos que responden en los sitios del desastre y las organizaciones que cuidan a los adultos mayores—, que los usan para brindar atención, comprar insumos y cubrir la logística para llegar a las zonas afectadas. El camino es corto y directo a propósito: menos pasos, ayuda más rápida.
¿Por qué comprar los insumos localmente en lugar de enviarlos desde EE. UU.? Los insumos que hoy salvan vidas —medicinas, alimentos, agua, artículos de higiene y primeros auxilios— ya existen dentro de Venezuela. Lo que falta no son los bienes, sino los medios para adquirirlos rápido y donde se necesitan. Comprar localmente evita una cadena logística transfronteriza que sencillamente no puede moverse con la rapidez que exige una emergencia, y pone la ayuda en una puerta en días, no en semanas. La ayuda en dinero permite que la frágil actividad económica se mantenga.
¿Qué financia mi donación? Dos cosas. Para la respuesta inmediata: apoyo a los equipos médicos que atienden a las víctimas y la logística que los lleva a los sitios del desastre. Para el cuidado sostenido: lo esencial para adultos mayores en crisis —medicinas, alimentos, agua potable y artículos de higiene y primeros auxilios—, priorizado por nuestros aliados según las necesidades que observan de primera mano.
¿Mi donación es deducible de impuestos? Sí. Saludos Connection es una organización benéfica 501(c)(3) registrada (EIN 82-0678031). Las donaciones son deducibles de impuestos en la medida que permite la ley de EE. UU.
¿Mi empleador igualará mi aporte? Muchas empresas igualan las donaciones a través de plataformas como esta —lo que significa que su aporte podría llegar al doble de personas sin costo adicional para usted—. Verifique el programa de matching de su empresa al donar. Es posible que ya haya uno. Le animamos a donar, a la organización que esté alineada con sus valores, pero por favor done.
¿Hay una meta o una fecha límite de recaudación? Es un fondo abierto y continuo. Como la necesidad es urgente y cambiante, cada aporte se pone a trabajar apenas llega, durante todo el tiempo que requiera la respuesta.
¿Puedo donar bienes en lugar de dinero? En este momento, los aportes económicos son mucho más efectivos que las donaciones en especie. La manera más rápida y flexible de ayudar es financiar la respuesta sobre el terreno, para que nuestros aliados consigan exactamente lo que se necesita —insumos, atención o transporte— en el momento en que se necesita.
¿Cómo sé que mi donación se usa de forma responsable? Saludos Connection lleva una década tendiendo puentes entre Houston, Venezuela y la diáspora, y dirige estos fondos a través de aliados que conocemos y con los que hemos trabajado durante años. Protegemos la identidad de nuestros aliados, pero no transamos con nuestra responsabilidad hacia usted: su aporte va a la ayuda de emergencia —la respuesta médica y el cuidado de los adultos mayores—, sin más. Nosotros proveeremos reportes de cómo se utilizan sus donaciones.
¿Cómo puedo ayudar además de donar? Comparta este fondo. La ayuda se multiplica cuando se comparte: cuéntele a un colega, pregunte en su empresa por el matching, y ayude a que una persona más en Venezuela sepa que alguien, en algún lugar, no miró hacia otro lado.
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